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El cumpleaños del Bebe

El cumpleaños del Bebe

por Mario Del Gaudio

Cuando Raúl Sendic cumplia años sus compañeros tenían la costumbre de fijar reuniones. El 16 de marzo de 1972 ocurrió lo mismo. Para peor ese dia en la dirección ampliada quedó en minoría. Pero aceptó las decisiones de la mayoría, como era su estilo.

En la fase más dura del enfrentamiento al despotismo pocos tenían ocasión de departir con Sendic. En el MLN la compartimentacion era rigida y él cambiaba su alias con la misma frecuencia que los territorios y zonales donde le tocaba operar.

En Montevideo o en las ciudades del Interior su capacidad para mimetizarse con los más insólitos ropajes lo hacían invisible hasta para sus “contactos”.

No conseguian “verlo” sobretodo los agentes de la represion que sin temor al ridículo, en el que tantas veces cayeron, competían con un empeño digno de mejor causa para atraparlo.

La excepción a todo ese sistema de protección que estaba reglamentado por su organización -y que Sendic respetaba con la mayor disciplina (y singular creatividad)- eran apenas sus hijos y algunos amigos: Aníbal Sampayo, Mario Benedetti y Eduardo Galeano entre ellos.  

Sin embargo no solamente para los militantes sino para todos los Orientales Don Raúl Sendic se convirtió en parte fundamental de la épica de nuestra Patria.

Así, como Don José Gervasio Artigas y el Che, Sendic empezó a ser considerado un paradigma cuando el MLN consolidó en nuestro pais el doble poder simultáneo.

La guerrilla de guantes blancos y acciones espectaculares de película, tenía en jaque un día si y otro también al pachequismo pro-oligarquico y filo-fascista. Esa era la respuesta del renacido artiguismo revolucionario al golpe que le asestó Pacheco a la democracia representativa en diciembre del ’67 cuando ilegalizó al Partido Socialista, a varios órganos de prensa y a todos los partidos de izquierda excepto a los comunistas, a quienes persiguió igual -implacablemente- encarcelando sus bases obreras y sindicales.

Fue en ese contexto y a partir de esas luchas que germinó el Frente Amplio, en 1971.

La unión por los hechos se sobreponía a la separación por las palabras y aquella coalición politica de partidos, movimientos y bases milagrosamente, si observamos el contexto regional y mundial, se mantiene y fortalece a casi medio siglo de formada.

Jefe Tupamaro indiscutible, Sendic jugó ese papel particularmente en los momentos más críticos por los que atravesó en distintas épocas su organización.

Eso fue evidente a partir de mayo del ’72 cuando -por fuerza de las circunstancias adversas de la lucha el MLN- no podía prescindir de él en el “Eje”, la direccion ejecutiva nacional del movimiento de la que estaba alejado, desplegando actividades de aliento estratégico en el interior del país al mando de la Columna Leandro Gómez.

Así, dejó atrás los montes del Queguay y del Rio Uruguay donde hubiese sido inaprensible y fue a Montevideo a reorganizar la resistencia, muy maltrecha por la feroz “guerra sucia”, nunca antes vista, desencadenada por el régimen que se había sacado definitivamente la careta para conservar los intereses de la oligarquía vendepatria. 

La contradicción principal oligarquia/pueblo en la que el MLN centró su accionar político se basó y desarrolló  en gran medida en los estudios que Sendic había realizado sobre la rosca uruguaya. Pero fue su intento de romper a tiros el cerco que le tendieron, antes de caer malherido, y su grito “soy Rufo y no me entrego”  lo que simbolizó el rugido de un pueblo que no estaba dispuesto a sucumbir ante la prepotencia fascista.

Rehén de la dictadura en las condiciones mãs inhumanas, siguió defendiendo su dignidad mostrando con su ejemplo que en cualquier situación por peor que fuese era posible resistir.

Sus compatriotas en el país o desparramados por el mundo se enorgullecían de él por su coraje y tenacidad, por su coherencia y la pasmosa profundidad de su pensamiento que le había permitido prematuramente, preparar las condiciones para enfrentar a la tiranía, multiplicando la conciencia para que todos y cada uno pudiesen combatirla con lo que tuviera a mano.

Por todo eso, Sendic permanece presente en la realidad politica del pais y en el imaginario colectivo de nuestro pueblo, de sus trabajadores y de los intelectuales. Para ellos Sendic fue una especie de emanación de Artigas y del Che. Por su accionar pero también y particularmente por sus ideas. 

En todo caso la complejidad y alcance de sus propuestas, la colosal estatura politica e intelectual de Raúl Sendic, como escribió Daniel Chavarría, sólo pudimos aquilatarla en toda su dimensión a partir del 87 y hasta hoy sigue vigente el tripode en que se apoya: la más amplia unidad de todo el pueblo desde las bases hasta sus organizaciones políticas, la justicia social que no puede prescindir de la participación directa de los movimientos sociales y sindicales y la resolución concreta de los problemas partiendo del principio que los más infelices sean los privilegiados.

Esa síntesis de lo que correspondia hacer,  Raúl Sendic la expresa en su discurso del 19.12.1987 en el Estadio Franzini:

Construir con los hombres millones de columnas donde se pueda asentar una sociedad socialista. Mientras tanto tenemos que continuar y profundizar nuestra lucha en los barrios, en los sindicatos y en el campo, para buscar salidas a los problemas inmediatos, que son muy elementales, pero que no pueden esperar, porque esos problemas son de alimento, son de salud, de vivienda, de trabajo”.

Su actualidad es indudable.

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