twitterfacebookyoutube

La alternancia no es un valor, la democracia sí lo es

La alternancia no es un valor, la democracia sí lo es

Cuando nací gobernaba el Partido Nacional y lo hizo muchas veces, también en ocasiones se ponían y listo, no había elecciones, demostrando su autoritarismo. Basta mirar la secuencia de presidentes de facto que tuvo la historia de nuestro espacio geopolítico. Algunos como Manuel Oribe de 1843 a 1851 tomó el poder por la fuerza, se autoproclamó y listo. Los colorados y los blancos supieron parir dictadores en abundancia durante el siglo 19 y aún en el 20 con Aparicio Méndez.
Fueron gobierno luego de la dictadura incluso con Lacalle padre prohijando vaciamientos de bancos, fin de los consejos de salarios, ministro de finanzas herrerista preso, debacle económica y social. Ernesto Talvi fue asesor económico del gobierno de Lacalle. Son lo mismo con diferente envase.
Aparicio Méndez uno de los padres de la sangrienta dictadura cívico-militar uruguaya fue un integrante del Partido Nacional nefasto obviamente para los intereses republicanos. Dice la historia de este criminal que murió preso, condenado por 37 homicidios muy especialmente agravados: «Disuelto el Parlamento en 1973, fue nombrado por la dictadura cívico-militar presidente del Consejo de Estado, órgano con el que el régimen sustituyó a la Asamblea General. En 1976 fue designado Presidente de la República por las Fuerzas Armadas, proscribiendo la participación política de decenas de miles de ciudadanos. Durante su mandato se llevó a cabo el plebiscito de 1980 que buscaba modificar la Constitución para legitimar el régimen dictatorial, el cual fue rechazado drásticamente por el electorado. El 1 de septiembre de 1981 lo reemplazó el Gral. Gregorio Álvarez, ex jefe del ejército». Y el resto del cuento lo estamos sufriendo y lo haremos eternamente porque cuesta revertir más de un siglo de instauración de castas privilegiadas y población explotada, pues forma parte de la herencia maldita blanquicolorada que pasa necesariamente por Jorge Batlle en el 2002.
Sí que tuvieron alternancia entre ellos.
Que no supieron o no pudieron permanecer gobernando es otra cosa. Siempre estuvieron aliados al poder, porque además repartían puestos de responsabilidad gubernamental a los rivales para garantizar cierta coautoría.
¿Vienen con la alternancia ahora para qué? ¿Para estar sólo un período agarrando a la gente distraída con la dispersión partidaria existente, mamarrachear todo lo logrado y retroceder en derechos conquistados, en desarrollo económico y social? ¡No! Lucharemos para que el Frente Amplio pueda continuar y profundizar cambios que están llevando al Uruguay por buen camino. Tanto que ellos dicen que van a hacer lo mismo que el Frente pero mejor. ¿Para qué votarlos entonces?
Es notorio que su propuesta de gobierno convence sólo a un sector de la población y no a las mayorías.
Tal vez favorezcan a un grupo de privilegiados y no alcanzan a conquistar voluntades de gente que ya se sintió decepcionada por sus programas de gobierno elitistas.
Blancos y colorados dirigieron los destinos del país por casi dos siglos y recién en el 2005 surge la izquierda organizada logrando el gobierno nacional. Ahora que estamos recién en tres períodos y continuar gobernando es fundamental para afianzar transformaciones productivas que se perciben y además se manifiestan en indicadores ¿quieren «alternancia»?
Que quede claro que la llamada «alternancia» no es un valor. Lo importante es mantener una democracia sólida, amplia y profunda, hacer caso a sus mandatos, y que construyamos una sociedad cada vez mejor para toda la población sean del partido que sean.
Frente Amplio por el 4º y muchos gobiernos más para beneficio de la gente.

Diputada Susana Andrade.

Leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.