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Los riesgos del 2019, la defensa de las conquistas y la correccion del tiro

Los riesgos del 2019, la defensa de las conquistas y la correccion del tiro

por Mario Del Gaudio

Sin Raúl Sendic y sin los dos caciques, Pepe Mujica y Tabaré Vázquez,  el Frente Amplio está concediéndole a la oposición un handicap que puede poner en riesgo su victoria en la contienda electoral de 2019 y -lo más importante- puede abrir un proceso de restauración de la derecha que, en Uruguay, no tiene planes muy diferentes a los de Bolsonaro o de Macri.

Por más que escondan las intenciones se sabe que el propósito de la derecha criolla es el estado mínimo y liquidar los programas de distribución de la riqueza y de inclusión social para transferir y concentrar recursos a favor de la oligarquía aliada al capital extranjero.

Esa es la idea fija de los Blancos baratos, de los riveristas de Sanguinetti y de Novick. El resto de los opositores les hace el caldo gordo por oportunismo o inconsciencia.

Es cierto que el FA tiene a su favor números que impresionan. Transformó un estado quebrado en un país que hoy expone los mejores indicadores económicos y sociales de América Latina.

Por ejemplo, los Consejos de Salarios (que fueron abolidos por el Gobierno de Lacalle Herrera) en 2018 funcionaron al mismo ritmo que cuando fueron implantados.

Así fue que, en el año que recién terminó, de los 198 consejos instalados, 188 están concluidos (el 84% por acuerdo entre trabajadores y empresarios y el resto por no haberse cerrado la negociación en los tiempos establecidos) por decreto del gobierno.

El resultado de esa política de mediación gubernamental fue uno de los factores que permitió que los salarios en términos reales tuvieran un incremento medio del 70% acumulado en 15 años, tomando como base 100, el año 2004, cuando el FA llegó al gobierno.

Durante la actual gestión de Tabaré Vazquez, el incremento real del salario fue del 6,2%.

La calidad del empleo en Uruguay es buena y va en contratendencia de lo que ocurre en los países vecinos donde prima la informalidad.

Según el Instituto Nacional de Estadística, la tasa de formalidad media del empleo, en 2018, fue del 75,7%.

También las pasividades mínimas tuvieron un incremento sustancial desde que el FA es gobierno, aumentaron un 157% y -desde diciembre de 2004 a diciembre de 2017- el aumento real de todas las jubilaciones fue del 50% por encima de la inflación.

La pobreza (que en el 2006 alcanzaba el 32,5%, un tercio de la población total) se redujo al 7,9% en 2017 y la indigencia prácticamente no es medida.

Eso determinó que el índice Gini (indicador de desarrollo humano con 0,0 de máximo y 1,0 de mínimo) disminuyera en Uruguay significativamente, pasando de 0,465 en 2016 a 0,38 en 2017, situando actualmente al país como el más igualitario de America Latina y el Caribe (sin tener en cuenta a Cuba).

En el mismo período las tarifas públicas permanecieron estables, como es el caso de UTE y de OSE, disminuyeron un 25% las de ANCAP y más del 60% las de ANTEL.

La inflación con los gobiernos del FA se estabilizó en un -inesperado para muchos- 8% anual. Sin olvidadr que en el año 1985, fecha en que asumió Sanguinetti el primer gobierno post dictadura, la inflación era del 70% anual y crecía aceleradamente con las recetas continuistas aplicadas.

Inflación del 96% en 1990 con el gobierno de Lacalle

La inflación llegó a su máximo pico histórico del 96%, en 1990 con el gobierno de Kuki Lacalle Herrera.

En aquellos años las consecuencias de las políticas económicas neo-liberales dejaron como saldo 90.000 desocupados.

Grandes y tradicionales empresas nacionales (como FUNSA y ONDA) dieron quiebra, la industria manufacturera se redujo a la mínima expresión representando apenas el 15% del PIB a causa de la eliminación de aranceles y del atraso cambiario.

A la vez, con amparo legal, fueron autorizadas las operaciones del Banco General de Negocios. Sus dueños (los hermanos Rohm) encabezaron -más adelante- una megaestafa internacional. Vaciaron el Banco Comercial, desviaron hacia sus bolsillos cientos de millones de dólares de ahorristas y fueron procesados en Estados Unidos y Argentina.

Algo parecido pero de menores proporciones había hecho Stephane Benahmou en 1994. Benahmou vació al Banco Pan de Azúcar. El entonces Ministro de Economía, Ignacio de Posadas y su equipo, continúa asesorando, ahora, a Luis Kukito Lacalle Pou.

Lacalle Herrera amenazó a los jubilados con reducirle los pagos de sus jubilaciones, y sobre los empleados públicos no se fue a menos: “ellos hacen como que trabajan, yo hago como que les pago”.

Con el Frente Amplio fue diferente

Al cabo del tercer periodo de gobierno del FA, el salario mínimo se multiplicó por cuatro y la clase media casi se duplicó.

Según el Banco Mundial, la clase media que representaba en el 2003 el 39% de la población uruguaya, ahora pasó a ser del 71%.

Eso sucedió también porque el Producto Bruto Interno (PBI) creció de 12.000 millones de dólares en el 2000, a 57.000 millones en el 2018.

Incluyendo el crecimiento previsto del 2,9% para este año, el PBI de Uruguay tendrá un incremento (medido desde 2015) de casi un 11% mientras sus vecinos tendrán-en estos mismos 4 años- un desempeño deficitario: Argentina, -0, 1% y Brasil -2,3%.

También las reservas monetarias del país están a niveles récord: 17.000 millones de dólares, con un ingreso per cápita es de 16.000 dólares anuales (el más alto de América Latina), fruto de 15 años de crecimiento ininterrumpido que no tiene antecedentes en la historia nacional.

Aunque la deuda externa de Uruguay alcance el 60% del PBI, el crecimiento constante y las reservas monetarias la hacen manejable. Razón por la cual, las agencias calificadoras internacionales, le otorgan a Uruguay el grado inversor BBB estable, junto a otros cinco países latinoamericanos: México, Panamá, Colombia, Peru y Chile.

La actual deuda externa de los vecinos (Argentina o Brasil) es del 80% del PBI, con cargas tributarias mayores a las de Uruguay.

Y si tomamos como ejemplo un país europeo, veremos que “la deuda en manos extranjeras de España asciende al 170% de su PBI”, fruto de claras poíticas neo-liberales (según publica Aurelio García del Barrio, director del MBA con especialización en finanzas del Instituto de Estudios Bursátiles).

Asimismo, la diversificación del comercio exterior le ha permitido al país desacoplarse de los gigantes vecinos. Entre 2001 y 2016, la participación de Argentina y Brasil como destino de exportaciones uruguayas disminuyó de 37% a 21%.

Las diferentes políticas sociales incluyen el Sistema Nacional Integrado de Salud y al Sistema Nacional de Cuidados que brindó atención a 18.690 personas desde 2015.

Más de 13.250 niños de entre 0 y 3 años recibieron atención por parte del SNC y se implementaron 40 cursos de formación en cuidados, especialidad que ya cuenta con 4.773 personas capacitadas, 3.000 de ellas formadas para la asistencia a la primera infancia.

A este verdadero compendio de realizaciones y conquistas políticas, económicas y sociales hay que agregar los resultados de las grandes empresas públicas (todas ellas ampliamente superavitarias) así como el del Banco República.

Sin embargo, el sistema presenta un cierto agotamiento y antes que la derecha se aproveche de las debilidades que el modelo tiene, no para resolverlas sino para intentar destruir lo conquistado, el Frente Amplio tendrá que enfrentarlas. En primer lugar, darle solución a la desocupación en general que es del 8,6 por ciento pero que a nivel juvenil (menos de 25 años) llega al 26%.

En segundo término, la alta concentración de tierras en manos de transnacionales, que son propietarias del 10% de las tierras productivas del país.

Veintisiete conglomerados (en su mayoría europeos y norteamericano) poseen más de 1:600.000 hectáreas. Ellos controlan la misma superficie que 21.600 establecimientos familiares.

Esos datos -recabados por Gabriel Oyhantcabal y Pablo Areosa (docentes de la Facultad de Agronomía) y por Ignacio Narbondo (docente del Servicio Central de Extensión y Actividades de la UdelaR)- muestran también que de ese acaparamiento de tierras participan de manera indirecta capitales estatales extranjeros. Hay -además- casi 1.200 haciendas de tipo tradicional con más de 2.500 hectáreas que ocupan otras 3:800.000 hectáreas.

Es indudable que de la contribución extraordinaria que deberán hacer esas grandes propiedades privadas (que suman casi 5:500.000 hectáreas de las mejores tierras del país) y del aporte conjugado de las grandes empresas publicas deberán salir los recursos  necesarios para un desarrollo del país que contemple el pleno empleo como prioridad.

Esa exigencia de cambio en la matriz impositiva y la defensa intransigente de la propiedad pública de las empresas estatales (especialmente ANCAP, que es la mayor de ellas) fue la motivación de fondo que llevó a la derecha a concentrar todas sus baterías mediáticas políticas y jurídicas contra Sendic. Lo dejaron fuera de juego.

Con Mujica y Tabaré en retirada, todos los frenteamplistas esperan que por lo menos uno de los actuales candidatos del FA ocupe esa trinchera que significa defender las conquistas de 15 años de gobierno pero también corregir el tiro haciéndole pagar nada menos que lo justo a quienes -nacionales o extranjeros- se enriquecieron mucho mas allá de lo razonable durante los propios gobiernos frenteamplistas.

Al final de cuentas no hay vuelta, el único modo para darle sentido social y político a la riqueza generada por el país es que los mas infelices sean los privilegiados.

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